Reflexiones

¿Cómo escoger su nube?

Publicado el 12 de octubre de 2017 en la página Web TI Inside

Hace más de una década se sabía que el futuro de la computación estaba en las nubes. Este futuro llegó mucho más rápidamente de lo que se esperaba: el mercado global de servicios en la nube, estimado en US$ 150 mil millones, crece cerca de 25% al año, según empresas de investigación. Pero eso no significa que ir para la nube – hacer la migración de datos y tareas, de computadores locales para servidores tercerizados – sea un proceso simple.

Hay dos grandes factores de atracción para que las compañías decidan llevar sus programas o sus datos para una nube administrada por una empresa especializada: costo y versatilidad. En el modelo de almacenaje local, la empresa necesita hacer una inversión previa en equipos, tecnología y personal. La nube cambia la naturaleza de la operación: la computación se vuelve un servicio, como el agua o la luz. De esta forma, en vez de alquilar una estructura, se paga por la cantidad de espacio utilizada (o por los programas accionados) en la red de computadores que constituye la nube – y la empresa puede expandir o contraer sus operaciones cuando quiera.

En teoría, esos beneficios son invencibles. En la práctica, hay varias dudas que retardan o paralizan el cambio: ¿cómo combinar los sistemas desarrollados internamente con los programas ofrecidos en el mercado? ¿cuál es la urgencia de cambiar, si el sistema actual está funcionando a contento? ¿Qué nube escoger? Y, tal vez más importante, ¿qué pasar para la nube y qué mantener en los servidores de la propia empresa?

Para responder a esas dudas, primero es necesario tener en mente que hay varios tipos de nube. También hay varios tipos de proveedores, cada uno con su fuerza. Y, finalmente, hay numerosos tipos de configuración de trabajo – lo que podemos llamar de arquitecturas de información, que varían de acuerdo a las necesidades y las condiciones específicas de cada empresa.

El pionerismo de Amazon

Los principales proveedores de servicios en la nube son Amazon, Microsoft, Google e IBM. Pionera y líder do mercado, Amazon Web Services (AWS) comenzó de una necesidad interna de la gigante de comercio online. Como ella tenía que invertir constantemente en almacenaje y procesamiento de datos, surgió la idea de alquilar el espacio excedente.

Esto se convirtió en un negocio tan atrayente – ingreso de US$ 12,2, mil millones, lucro de US$ 3,1 mil millones en 2016 – que casi todas las gigantes de tecnología con infraestructura potente siguieron el mismo camino.

La ventaja inicial es una política agresiva de corte de precios, la AWS mantiene el liderazgo en lo que el mercado llama Infraestructura como servicio, IAAS, y plataforma como servicio, PAAS. Ella alquila almacenaje, bancos de datos y herramientas de conectividad y ofrece un ambiente para el desarrollo de aplicaciones. Empresas muy conocidas, como Netflix e Instagram, almacenan y operan sus filmes y fotos en la AWS. Hasta la CIA, el servicio de inteligencia de los Estados Unidos, usa la empresa para administrar parte de sus datos. Muchas de las Apps que usamos diariamente ruedan, sin que lo sepamos, en los servidores de Amazon.

El vuelco de Microsoft

Contra ese líder establecido luchan algunos competidores poderosos. Microsoft pasó a invertir vigorosamente en el sector en 2010, con el lanzamiento de Azure, que, en los moldes de la AWS, ofrece plataforma e infraestructura como servicio. El hecho de que gran parte de las empresas ya utiliza programas de Microsoft, lo que supuestamente hace la transición más suave, es una palanca para su crecimiento.

Fue en este estado de cosas que en 2011 Microsoft transformó su popular paquete corporativo Office en servicio. Por el Office 365, en vez de comprar la caja con la licencia, los consumidores pueden usar los softwares para crear textos, planillas y presentaciones por una subscripción anual.

Para tener una idea de la fuerza de sus programas, basta mirar la configuración del mercado de nubes. Según la consultoría Synergy Research Group, AWS domina más de 40% del sector de IAAS y PAAS, contra 23% de Microsoft, Google e IBM sumados. Cuando se mezclan los softwares como servicio, como el Office 365, Microsoft pasa a tener una operación equivalente a la de Amazon, con prácticamente los mismos ingresos anuales.

No es por casualidad que el director de la división de servidores de Microsoft, Satya Nadella, se transformó en 2014 en el ejecutivo jefe de la compañía. Después de perder la batalla de los smartphones para Apple y Google, él sabe que tiene que prepararse para emprender las futuras disputas en inteligencia artificial, Big Data y realidad virtual. Para eso, Microsoft necesitará un número mucho mayor de desarrolladores en su ecosistema. Además de traer ingresos, Azure fue lapidado para eso.

La apuesta de Google

Google sigue un modelo semejante al de Microsoft. La apuesta es tan seria que la empresa ya afirmó que en la próxima década espera que los rendimientos de la nube ultrapasen el negocio de publicidad online, la base de sustentación de la empresa hoy.

Invirtiendo desde 2008 en servicios semejantes a los lanzados por AWS, Google ya ocupa con holgura la punta de la pirámide de servicios de la nube, el SaaS, gracias a la popularidad de servicios usados por centenas de millones de personas, como la plataforma de productividad Docs y el e-mail Gmail. Su reto es conquistar más espacio en el rentable mercado de las empresas. Para eso, necesita ocupar el medio y la base de la pirámide, donde Amazon tiene una ventaja enorme.

La tradición de IBM

La cuarta gran competidora en este mercado es la IBM. De cierta forma, la empresa fue una pionera: hace ya décadas que vende espacio y administración de datos y programas en sus grandes servidores. Al comienzo, intentó resistir a la computación en nube, pero tuvo que abrazar el modelo.

La transformación le rindió algunos buenos frutos. IBM ofrece una experiencia de "nube privada", un servicio para rodar en servidores exclusivos. Pero eso no basta. Para ofrecer espacio en sus propios servidores (una "nube pública"), la empresa compró, en 2013, la Softlayer por US$ 2 mil millones. El negocio aceleró la transición de las innumerables aplicaciones de IBM para el modelo de venta por subscripción. Su batalla es doble: mantener sus grandes clientes tradicionales y atraer a las empresas pequeñas y medianas, no acostumbradas a contratar sus servicios.

El llamamiento de las locales

El mercado se completa con una serie de empresas menores. En Brasil, entre los actores locales hay proveedores de contenido, como UOL Diveo, operadoras de telecomunicaciones, como Cloud Server One, de Vivo, y Smart Cloud, de Oi, y empresas de hosting que adaptaron sus servicios a la computación en nube, como Locaweb.

En la oferta de infraestructura y plataforma como servicio, pero, sus servicios son más caros, hay menos herramientas y novedades y la cantidad de ingenieros trabajando es menor, como el dinero para sofisticar la infraestructura. Tanto que, desde 2016, Diveo levantó la bandera blanca y comenzó a revender paquetes de AWS.

Mientras tanto, ellas se benefician de una característica del mercado nacional: la legislación brasileña exige que las empresas extranjeras tengan servidores en Brasil. Como construir data centers involucra altas inversiones, surge entonces la oportunidad para que compañías como Equinix, Ascenty y Sonda alquilen espacio en sus centros de datos para que AWS y Microsoft, por ejemplo, instalen sus servidores en Brasil.

El corredor de nubes

Frente a todas esas posibilidades ¿cómo escoger el destino para los datos y programas de su empresa? El primer paso, claro, es evaluar si la transición será ventajosa. Para la mayoría de las empresas que tiene alguna ambición de crecer, la respuesta será sí. Pero no necesariamente habrá que migrar para un ambiente nuevo, todo lo que ya está funcionando. Y entonces entra un elemento más: la posibilidad de construir nubes híbridas – una mezcla entre la infraestructura privada y una pública.

Para tomar la mejor decisión sobre dónde guardar los datos y programas, lo ideal es entender cómo se quieren usar estos datos. No se trata de una cuestión tecnológica. Es una cuestión estratégica.

Las empresas, cada vez más, necesitan incorporar a su proceso de toma de decisiones datos que pertenecen a otros bancos de datos. Aún dentro de la empresa, muchas veces hay sistemas que no conversan entre sí: la nómina con el CRM, o con registros para marketing, por ejemplo.

Por eso está creciendo en el mercado brasileño la figura del broker de nube, una especie de corredor con características de consultor, que ayuda a analizar el tamaño y el tipo de operación del cliente, para indicar la mejor configuración para la contratación de servicios de nube.

En el próximo artículo de esta serie, vamos a analizar los principales aspectos de una buena arquitectura de informaciones para la empresa.

Alesandro Cosin, CEO de Cosin Consulting Linked by Isobar.

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